martes, octubre 6

Bar.

Siempre me ha gustado desvanecerme en las barras de los bares aledaños a mi pequeño y poco acogedor hogar.
Con una copa en mi mano, y varias notas y palabras saliendo por mi boca, me doy cuenta que mi mejor amigo es claramente el tabernero: Me escucha, llena mi vaso con vodka cada vez que se vacía, y me habla de que hay remedio sino pago, luego se ríe y muchas veces le gusta sacarme de ''el vicio'', echándome del bar cuando no ando con dinero, yo sé que lo hace de buena persona, pues lo único que quiere es que no me emborrache más y que me sienta acompañado: Afuera me esperan muchas personas sobrias y de un aspecto muy sombrío, pero a mi juicio, amigables. Veo miles de colores y todo borroso, quizás es simplemente la contaminación del lugar, qué importa; Lo que no entiendo es por qué a veces siento mucho dolor, pareciera como si al salir del bar me pasara algo; Y siempre que despierto, ya sea en la línea del tren o en algún rincón de la avenida, me duele la cabeza y tengo moretones por todas partes.
Son esas cosas de la vida que nunca sabré. Lo que si sé, es que siempre vuelvo al mismo bar a hablar con mi mismo mejor amigo, y siempre sucede que él no quiere que beba más, me saca del bar y hace que me sienta acompañado.

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