sábado, marzo 26

Enhebrando la Aguja Del Destino.

Y el frío que empañaba mis sienes, se iba, sombrío, al compás de la inexistente música de las setas, de las ciénagas, de los troncos caídos y las palabras circunloquias.
Sin color ni viento, con la abulia en el pecho y la ánima en el pelo, escapándose, camino por las rocas, duras rocas de acefálicas sirenas y tritones hemipléjicos. Semi-dioses, Semi-organismos-Semi-almas de hielo, que viven y no viven, pero sobreviven en mis dedos. Que escriben y mueren.

Y mueren.

Y mueren,

Mueren y no se enfrentan.

Bebida Alucinógena.

Y ahora Zoé me persigue y cuerpos de oscuro pelaje me tapan la perspectiva en los sueños bajo la luna de Poli.

miércoles, marzo 23

Leones Enjaulados En Maquinarias de Cemento y Ladrillo.

Ingrávidas, 
las gentes van, van y no vuelven.
Giran, giran y no observan,
Miran, miran, viajan, pero no florecen.

Viven, viven, pero no viven realmente.

viernes, marzo 18

Los Insectos, La Madriguera y Yo.

Y parecía entonces que los insectos volvían a casa, a la única y especial madriguera. Digamos que los entendía: el centro no es el que brinda más apoyo, sino el que permanece y renace en el mismo lugar durante el eterno descanso del alma del que es centro. Y yo también estaba volviendo a casa, a sus paredes color miel, a su acogedor aroma y a mi recámara, quien tantos llantos, risas y vida ha pasado conmigo ya 6 años.

Y el reflejo en el espejo que no tengo me ha mostrado el color de las insípidas caminatas diarias, masivas y monocromáticas de las piernas de las ovejas, de los insectos, cuando no vuelven a casa.

Contradecir Al Alma es Genéticamente Imposible.

Y la vida que escurría a través de mis dedos no era otra cosa que la arena del viento, el lenguaje secreto de las mariposas, de los alhelíes y sus propias permanencias, sus propias existencias, sus propias respiraciones.

Quizás si la música no me llevara a los exánimes lugares de su inexistente intensidad y brote, entonces las miradas y las palabras no valdrían lo que valen hoy. Las risas ni nada, ni lo aurífero ni lo azul.


Ni siquiera Zoé podría hacer algo al respecto.

Gracias.

Y todo el tiempo estoy pensando en ti.


Y ahora, Zoé cobra sentido, fuerza y color.


Y ahora todo se ha vuelto más léxico.

domingo, marzo 6

19 Días y 500 Noches; Del Maestro Sabina A Vuestra Mesa.

Lo nuestro duró, lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks.
En vez de fingir o estrellarme una copa de celos, le dio por reír.
De pronto me vi, como perro de nadie ladrando, a las puertas del cielo.
Me dejó un neceser con agravios, la miel en los albios ye scarcha en el pelo.
Tenían razón mis amantes en eso de que antes el malo era yo, con una excepción: 
esta vez yo quería quererla querer y ella no.
Así que se fue, me dejó el corazón en los huesos y yo de rodillas;
Desde el taxi, y haciendo un exceso, me tiró dos besos, uno por mejilla

Y regresé a la maldición del cajón sin su ropa, a la perdición de los bares de copas, a la cenicientas de saldo y esquina y por esas ventas de fino Laína, pagando la cuenta de gente sin alma que pierde la calma con la cocaína. (Ay! volviéndome loco)
Derrochando la bolsa y la vida, la fui, poco a poco, dando por perdida.
Y eso que yo, para no agobiar con flores a María, para no asediarla con mi antología de sábana fría y alcoba vacía, para no comprarla con pisutería, ni ser el fantocjhe que va en romería con la cofradía del Santo Reproche
Tanto la quería (Ay! tanto la quería!) que tardé en aprender a olvidarla 19 días y 500 noches.

Dijo: hola y adiós. Y el portazo sonó como un signo de interrogación.
Sospecho que así se vengaba a través del olvido Cupido de mí
No, no pido perdón, ¿para qué? si me va a perdonar porque ya no le importa, siempre tuvo la frente muy alta , la lengua muy larga y la falda muy corta.

Me abandonó como se abandonan los zapatos viejos, destrozó el cristal de mis gafas de lejos, sacó del espejo su vivo retraro y fui tan torero por los callejones del juego y el vino, que ayer el portero me echó del Casino de Torrelodones.
Qué pena tan grande (Ay! qué pena, qué pena)
Negaría el Santo Sacramento en el mismo momento que ella me lo mande.
Y eso que yo, para no agobiar con flores a María, para no asediarla con mi antología de sábana fría y alcoba vacía, para no comprarla con pisutería, ni ser el fantocjhe que va en romería con la cofradía del Santo Reproche
Tanto la quería (Ay! tanto la quería!) que tardé en aprender a olvidarla 19 días y 500 noches.

Y regresé a la maldición del cajón sin su ropa, a la perdición de los bares de copas, a la cenicientas de saldo y esquina y por esas ventas de fino Laína, pagando la cuenta de gente sin alma que pierde la calma con la cocaína. (Ay! volviéndome loco)
Derrochando la bolsa y la vida, la fui, poco a poco, dando por perdida.
Y eso que yo, para no agobiar con flores a María, para no asediarla con mi antología de sábana fría y alcoba vacía, para no comprarla con pisutería, ni ser el fantocjhe que va en romería con la cofradía del Santo Reproche
Tanto la quería (Ay! tanto la quería!) que tardé en aprender a olvidarla 19 días y 500 noches.

Así Es A Veces.

Tus escritos, cada palabra, cada maldita sílaba, cada jodida letra, cada signo de puntuación, me llama aretrasar la máquina, la psicosis, el entendimiento.

miércoles, marzo 2

Cosas de Un Dos del Tres.

El Negro ha pasado de sobre-viviente a sub-viviente.

No me refiero a la raza sino al color.


Y no me refiero a nada más que a mi clóset.

El Canasto De Flores Está Vacío de Flores, Pero Lleno de Sombras.

Las flores, los números, las adivinanzas.

Placeres culpables de esta loca innata; de esta loca de pies , de esta loca...


Tuya.-

Estaba Ahí, Traviesa; Estaba Ahí, Sempiterna.

Hace un tiempo sabía dónde yacía mi cuerpo, mas no sabía dónde yacía mi alma. 
Hoy la he hallado. 
Hoy la he hallado bajo tus costillas, junto a tu estómago y tu páncreas.
Hoy la he hallado en tu dulce y valiente hígado, mi más fiel amante.

El Paraguas y El Carrusel de Espejos.

El cine, la hora, los pies endurecidos.

Consecuencias; con-secuencias; con-secuentes; con-sentidas; con-sentido.

Todo tiene sentido desde que observo los ojos que se ríen tras la negra máscara de espejos, espejos en lo que reflejas toda la luz que llega a tus pupilas y en los que has dejado la tarea de reprimir las salidas de luz interna.
Uno a uno he quitado estos espejos. 



Había uno con mi nombre en su reverso.



Ése fue el primero que saqué, un 4 de septiembre.