viernes, julio 30

Balada Para Un Loco.

Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese que se yo, viste?
Salgo de casa por Arenales, lo de siempre en la calle y en mi...
Cuándo, de repente, detras de un árbol, se aparece el.
Mezcla rara de penultimo linyera
y de primer polizonte en el viaje a Venus.
Medio melón en la cabeza,
las rayas de la camisa pintadas en la piel,
dos medias suelas clavadas en los pies
y una banderita de taxi libre levantada en cada mano.
Parece que solo yo lo veo,
Porque él pasa entre la gente y los maniquíes le guiñan,
los semáforos le dan tres luces celestes
y las naranjas del frutero de la esquina
le tiran azahares.
Y así, medio bailando y medio volando,
se saca el melón, me saluda,
me regalo una banderita y me dice:

(Cantado)

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
No ves que va la luna rodando por Callao,
que un corso de astronautas y niños, con un vals,
me baila alrededor... ¡Bailá! ¡Vení! ¡Volá!

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión
y a vos te vi tan triste... ¡Vení! ¡Volá! ¡Sentí!...
el loco berretín que tengo para vos.

¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Cuando anochezca en tu porteña soledad,
por la ribera de tu sábana vendré
con un poema y un trombón
a desvelarte el corazón.

¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Como un acróbata demente saltaré,
sobre el abismo de tu escote hasta sentir
que enloquecí tu corazón de libertad...
¡Ya vas a ver!

(Recitado)

Y asi diciendo, el loco me convida
a andar en su ilusión super-sport
Y vamos a correr por las cornisas
¡con una golondrina en el motor!

De Vieytes nos aplauden: "¡Viva! ¡Viva!",
los locos que inventaron el Amor,
y un ángel y un soldado y una niña
nos dan un valsecito bailador.

Nos sale a saludar la gente linda...
Y loco, pero tuyo, ¡qué sé yo!:
provoca campanarios con su risa,
y al fin, me mira, y canta a media voz:

(Cantado)

Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Trepate a esta ternura de locos que hay en mí,
ponete esta peluca de alondras, ¡y volá!
¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení!

Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Abrite los amores que vamos a intentar
la mágica locura total de revivir...
¡Vení, volá, vení! ¡Trai-lai-la-larará!

(Gritado)

¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!
Loco el y loca yo...
¡Locos! ¡Locos! ¡Locos!
¡Loco el y loca yo!

(Música de Astor Piazzolla y Letra de Horacio Ferrer)

Tango.

jueves, julio 29

Locura, Cólera y Amor. Lluvia, Tortugas y Entes.

A veces, sin embargo, me pierdo entremedio de la maleza, del trigo, de todo ese campo de lavandas rutinario, minimalista, surrealistamente cubista.
No siempre la brisa me levanta la pollera y siento que me busca al andar, al sentir que en su vertiginoso caminar de conejo me detengo, al respirar más de un tipo de aire al mismo tiempo, pero más que hacerme sentir avergonzada me siento liberada, como si esa catarsis implicase más allá de mostrar mis piernas a esos entes invisibles y nada humanos habitantes de aquel místico paraje de mis sueños.
A veces,... Hay veces en que, tan sólo vivo, disfruto, me dejo llevar.
A pesar de que todo a veces se transforme en una vil mutación de cuento de terror sin editar, siempre quedan retazos de novela o de tortugas terrestres, y es entonces cuando simplemente te veo: una extravagante aparición de la nada, cual brote de planta, cual pompa de jabón, cual rayo de sol en día nublado.

No siempre la lluvia me mira con sus ojos verde miel y me invita a pasar a su hogar de misterios y encontrones, de miseria y encanto; incluso a veces la persuado a que lo haga, intento convencerla, y no siempre responde de buena forma, supongo que su vida no está pasando por la dicha que yo estoy sintiendo, y lamento más por ella que por mí.
Sí, más por ella que por mí porque, aunque ella haya pasado toda una vida viviendo las alegrías de los demás, de esos seres que audazmente se internan en esa cortina de fragancias y armonía con entusiasmo y ensimismamiento, no logra dimensionar la cantidad de burbujas que conforman mi propia médula en estas situaciones de locura, cólera y amor.

Quizás no es que no lo logre, sino que no pueda.
Y eso, es más complicado aún. No sé si complicado, pero creo que más que nunca lamento por aquellos que no son capaces de ver más allá de sus narices y leer todo textual.

jueves, julio 22

Más Que Cierto, Sorpresivamente Choqueante.

La Suerte es como el Tour du France:
Si esperas, pasa volando.

Tienes que agarrarla mientras puedas.


(El Hombre de Cristal)

Le Fabuleux Destin' D' Amèlie Poulain.

Puede Como No Puede Serlo, Pero La Pregunta No Es: ¿Ser o No Ser? Mas, Sí Es: ¿Estar o No Estar?

A veces pareciera que tu sabor está impregnado en mi boca:

No sé si es una aventura consciente o una jugarreta inconsciente.

Estado de Mi Persona.

Estoy ahogada:


El problema es que no es en un vaso de agua.

martes, julio 20

La Verdad Más Verdadera de Las Verdades.

Everything you need is around you.

The only danger is inside you.

sábado, julio 17

Duda Acerca de Mi Existencia, De Tu Existencia y De Nuestra Existencia.

Eres dulce y amargo. Eres uno más que otro.

El problema es que no puedo decidirme.

Bisemántico.

No sé si lloro de felicidad o de maldito amor por ti, Francés: Me has encantado más de una vez, y siempre vuelvo a caer.

Más Que Una Declaración, Es Una Introspección Nocturna.

A veces puede estar todo tan calmo, tan pacífico, que me asusta un poco.
Supongo que el frenesí, la locura cotidiana, los garabatos, los gritos, los saltos, han hecho de mí una persona que urge por quitarse los guantes y librarse de todo aquello que la acongoja y aferra; que urge por cantar, por hacer una maldita catarsis todos los días de la semana y a cada hora; que urge por tomarse un té y respirar aire oxigenado tan sólo por un segundo; que urge por escuchar a Yann Tiersen y ser recorrida por un espectro de escalofríos inquietantemente helados y cálidos al mismo tiempo, que hacen que se electrice y viaje a través del tiempo a momentos previamente nunca recordados, nítidas imágenes guardadas en el inconsciente más recóndito de la mente.

No puedo vivir sin la locura de hoy, pero creo que moriría con la locura del mañana.

Did Anyone Notice It?

Arriba. Up. Jusqu'à. Gore. Ys.

Personeriega.

Debo aceptarlo, me encanta la gente.
En especial algunas personitas... Simplemente interesantes. Intrigantes, Originales.
Pfft, Ufff, Tsss.

miércoles, julio 14

Confusión; Tiendo a Confundirlos: Alteregos, Bipersonalidad. Ellos Son Quienes Ahora Rigen.

¿Hombre en llamas de ojos índigo?

¿o son harinas de distintos costales?

Odio la jerga.

martes, julio 13

Ropero Parte I.

'...No sé si es que me gusta mezclar las cosas o es que a mi inconsciente le encantan las tragicomedias'

Franqueza Que A Veces Juega En Contra.

Las lágrimas saben a sal. He de ser franca, no hay nada distinto.

lunes, julio 12

Simplemente Me Encanta Este Hombre.

... Y Yann me sigue haciendo volar.

{Le Matin}

Verdadera Reflexión de Un Minuto y Medio.

Su semblante cambió de repente, y su mirada se endureció, dejando entrever esos rayos colorines que irradiaban odio y tristeza desde sus ojos marrones.
Quizás, si la cosas fueran menos duras en el mundo, habría una que otra sonrisa en los rostros de las personas.

Presentación Educadamente Forzosa y Ordinaria.

Me gustaría presentarte una amiga mía bastante reciente, llamada Cárcel de Almas Libres.

Sorry, but Muse is Wrong.

...And I'm NOT feeling Good.

No Me Gusta Pero no Hay Nada Que Hacer en Contra De Eso.

(...),Ni fu ni fa, ni chicha ni limoná, y eso, es tan decepcionante como desagradable.

Mal Pronóstico es Un Ciclo Aciclado Sin Un Fin Determinado, Como Suelen Ser los Ciclos.

Todo es un ciclo.

El problema reside en que si el principio es infructuoso -cosa que suele ser-, volveremos a exactamente el mismo punto, tarde o temprano y de cualquier forma.

domingo, julio 11

sábado, julio 10

Sa-binilla. Sabiniloide. Sabinón. Sabinallá. Sabina.

Joaquín, yo.... simplemente.... Me fascinas.

Pensamiento Que Ha Permanecido por Largo Tiempo.

Quiero deshacerme de mí.

Deshilcharme poco a poco.

Borrarme, escabullirme.


Soy cobarde, ¿y?

viernes, julio 9

De Declaraciones y Otros.

No vengo a pedirte nada.

Sólo lee e improvisa tu respuesta diáfana entremedio de los arbustos y oye.

Oye lo que te voy a contar.

jueves, julio 8

Mi/Su/Nuestro Hombre de la Guitarra.

Te miro y en ti me sumerjo, me vienen a la mente el espacio infinito de tu dolor, de tu guitarra, de tu sonrisa, de ese cabello negro que, junto con tus patillas me evocan esa décadas de cánticos prohibidos, de panfletos clandestinos, de juntas ilegales, de revoluciones acalladas.
Tus canciones, tu voz serena e inconfundible, tu trágico fin, la matanza, toda la sangre derramada por esos malditos entes silenciosos, traidores de rostro deformado y cuerpo gaseoso; ese trágico fin que se generó luego de los tormentosos días de aquel septiembre lúgubre, que sin descanso ni piedra de tope siguió su curso sin detenerse a pensar en todas las vidas perdidas, en las familias que quedarían incompletas, en la agonía de las víctimas, en el daño, en las violaciones, en la discriminación, en la falsa y estúpida superioridad de quien se cree el cuento de las Fuerzas Armadas.
Los gritos de horror, de angustia. Tus uñas ensangrentadas en el suelo, tu cuerpo magullado, acribillado, destruido, yacía en el Estadio que hoy lleva tu nombre.
Víctor Jara. Ése es el hombre de la guitarra, de la voz de la justicia, de la paz; Es el hombre, la voz del pueblo, ese que todavía reside en nosotros y que, más temprano que tarde, renacerá.

Convencimiento, Música y Más Convencimiento.

La Noyeé eriza mi piel, y me invita a comenzar este baile de muertos.

Una vez más.

El Sol de Verano Se Esfuma con el Hombre Ojos Índigo.

El sol de verano irradia locura, demencia, irracionalismo.
El campo se congela.

Tú, yo, somos arropados con suaves hojas y de un momento a otro los perros labradores florecen, florecen en esa metamorfosis que los lleva a transformarse en extrañas especies foráneas, mezclas perfectas de té, canela y eucalipto.

El rojo me absorbe, me atrae a su abismo de nimiedades y pesares nada dolorosos; me atrae a su abismo de espiral consternado por libros amarillos y múltiples pasillos.
A veces no logro comprender el propósito de tus ojos índigo. A veces no logro captar la metáfora, la figura literaria, la secuencia temporal; A veces tan sólo me limito a esperar, a esperarle, a aguardar, a oler la vida, cual si fuera camino espacial asimétrico, lánguido, inusitado; tan espontáneo que es casi imperceptible al ojo humano.

El campo va helando a los perros, poco a poco, de menos a más, de más a menos, de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba; desde su centro espiritual hasta su periferia más física.

Inhalo y exhalo libélulas, moscas muertas, madera tallada, escorpiones inermes, desamparados, tan vívidos que cuesta creer que ya no viven.
La dislexia, el alzheimer, los tigres encadenados, el velo de la vejez que cae sobre mi piel traslúcida y decadente, han obrado de mí un monstruo de esos de antaño; de esos monstruos de pelo blanco y dientes falsos; de esos monstruos encorvados, débiles cadáveres con rayos de vida evaporándose a través de los poros minúsculos de la voz, de los párpados oscurecidos, de las manos raquíticas.

El campo va congelando al ya ajeno sol de verano, aquel que durante mucho tiempo fue causa de mi existir, consecuencia de mi -ahora- maldito actuar y partícipe de más de un suceso causante de estragos.

He perdido la cadencia y la facultad por sobre mis seres interiores, y ahora ellos pueden más que yo, más que esta debilitada anciana de miedos y moralejas, de soledades y fortuna, que un día supo gozar de todo cuanto le rodeaba, de todo cuanto le pertenecía, de todo cuanto llegó a sus manos, de todo lo que sus oídos supieron escuchar, de todo lo que sus manos llegaron a escribir, de todo lo que llegó a vivir.
He perdido la agilidad y la firmeza, la claridad y la jerga popular en el habla. También la puntualidad, la hiperlaxitud de aquellos años, la salud equilibrada, el calor humano; el olor a bugambilias que expelía mi ropa, la fuerza de mi arrogancia juvenil.

El frío cada vez se torna más asfixiante, y a cada respiro va momificando lentamente mis miembros; va helando una a una las hojas que cubren mi desnudo cuerpo.

Te fuiste antes que yo, hombre de ojos índigo; me has dejado sola en este gélido campo, prefacio de lo que nos acecha desde que nacemos.
Te marchaste con menos años de los que ya he vivido, con voluntad propia e indecente, con cobardía e inexactitud; te has ido con millones de pastillas en tu estómago, de esas de las que siempre desconfié y a las que terminé por aborrecer una vez sabido tu trágico final de película barata.
Estoy tetrapléjica, ahora nada más que mi cabeza cobra movilidad. Este frío de mil demonios me está enjaulando, hombre de ojos índigo, tal como aquella vez te enjauló a ti.

Acepto que voy a extrañar este aire enrarecido, esas muecas de dolor que hace la gente en vez de sonreír, las miradas opacas, las respuestas irónicas. Extrañaré el trigo, el mar rozándome los pies, las luces inertes de la ciudad admiradas desde mi balcón de piedra, la viè avec vous, todo lo que implicaba nuestro paraíso terrenal; Extrañaré las murallas de nuestra casa llenas de garabatos, de contornos, de ataques de rabia, de sombras maliciosas que juegan a tallar en ellas mismas la felicidad que veían en nuestros rostros a través del tiempo. Extrañaré las lámparas de papel, esas hechas de vida estática e inútil en los días de ocio; la vieja máquina de coser, la cámara prehistórica de la buhardilla, la ventana en la que daba la luz todo el día.

El helor se hace de mis sentidos, de mi movilidad; Empieza de a poco, dicen, pero yo lo sentí rápido, como si la muerte tuviese prisa; lo sentí rápido como un disparo al aire, como un proyectil de nieve; como un susurro en voz alta, como un grito de desesperación.

Quisiera, al menos, recordar tu ojos índigo por un segundo, antes de este momento del que ya he tomado consciencia, mas mi memoria no permite que lo haga, pues se ha vuelto caprichosa con los años; es entonces cuando lentamente me voy apagando: logro sentir el candor que me invade, y que va dejándome inmóvil, deshauciada, dormida. Dormida, como cuando con un beso en la frente te despediste, y me dijiste que estuviera tranquila, que nos veríamos en algún minuto, en algún lugar, cuando yo realmente encontrase el momento adecuado para hacerlo. Y éste es, éste es el momento que he elegido: el pan acaba de salir del horno, la brisa fresca del atardecer me incita a danzar con ella una vez más, como cuando juntos bailábamos tango en el campo riéndonos de la vida; Éste es el momento que elegí para desaparecer de la vida terrenal, y buscarte, hombre de ojos índigo, tal como lo hice años atrás.

miércoles, julio 7

Hombre en Llamas y Sus Ojos de Rima Destruida Por Cristales de Vida Llana y Plena.

Tus ojos delirantes.
Tu voz apagada.
Tu sonrisa se desviste, escapa; sucumbo.

Sucumbo una vez más ante tu nombre.
Ese nombre de rompecabezas siciliano, de atajos y vericuetos en China, de cabarets en New York. De estrellas en Cancún, de zapatos bailarines en Finlandia, de vírgenes en Toronto.

Ese nombre de mis locuras, de mis desvelos, de mis presagios, de todo aquello que convoca a mis piernas desnudas a salir corriendo, no de ti, sino hacia ti, Hombre en Llamas, que tanto te he extrañado.

Tus ojos fogosos.
Tu voz casi cálida.
Tu sonrisa me desviste, me retiene; sucumbo, como siempre lo he hecho.

domingo, julio 4

Nunca Pensé Siquiera En Que Alguien Pudiese Enseñármelo.

Desorden, mezcolanza de vidas, de amores, de minutos.

Una mujer partida en dos.


Me ha enseñado lo que es en parte la vida.

Soledad.

En nuestro rincón sigue aquel sillón
Donde me leías al dormir.
Siempre estabas junto a mí,
En mi mente revolviendo todo
Y esperando verme sonreír..


Ushalala, ushalala.


(La Oreja de Van Gogh)

jueves, julio 1

Cosas de la Vida Que Pasan A Veces; Y Sólo A Veces.

Me gustaría oír tu voz más seguido.

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Ajá.