
...Quiero abrazarte y jugar a encontrar estrellas de nuevo. ¿Me enseñas a volar?...se abre una nueva senda, ¿Descubrámosla juntos? Toma mi mano y guíame a la locura. Sonríe y enciende una chispa de felicidad que inunde mi vida. Ven a encontrarme. Te estoy esperando...¿No ves que el tiempo pasa y podemos volver a bailar de nuevo? Mi Caballero Antiguo, siempre estarás en mi cabeza, en mi corazón, en mi voz y en mis sentidos. El sentir es más grande que un simple día, 27 es un número a recordar, pero, primero que nada, aprendámoslo juntos. Y que no pase en vano. La ventana sigue abierta, y el viento hace que mi piel se endurezca. Vuelve, te extraño. Mi pelo se enmaraña y tu comienzas a desenredarlo con suavidad... Adoro tus miradas, tus caricias, tu forma de decir las cosas. Pero más que todo, más que todo eso que puede volver, amo tu esencia. Lo que te hace ser, lo que te hace estar, lo que te hace vivir, lo que te hace soñar y lo que te hace feliz. Está amaneciendo y como siempre, espero verte. Un beso calma las angustias, ¿me das uno?. Qué subliminal mi forma de conseguir las cosas. Las miradas se cruzan y veo un espejo en forma de espiral. Invítame a ingresar a él, nunca te diré que no. Al menos no mientras estemos juntos. Tú sabes a qué me refiero, no obstante, siempre querrás un explicación luego. Lero lero, nuestro juego acaba de comenzar de nuevo. Y lo bueno es que ya llevamos maestría en esto de ganar. Maldito fanático. ¿Tendremos la victoria asegurada? Quizás. No, no hay un quizás, si no un gran y sólido Sí.
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