domingo, mayo 30

Prefacios al Dormir.

El café, las miradas, la lluvia, las casuales rozadas de mano y algunas promesas antiguas; todo eso comprende lo que hoy llego a recordar inconscientemente.
Luego de un día ajetreado, me dispongo a dormir, mas no hago otra cosa que pensar en todo aquello, en cada palabra, en cada sílaba, en cada letra pronunciada por tu boca perfecta; en tus ojos profundos: búsqueda de ilusiones constantes, apagadas lámparas de marfil y parafina; me logro perder, nuevamente.
Insisto, quiero redescubrirte.
Al menos más de lo que te he redescubierto.

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