domingo, mayo 30

Alfonsina y el Mar.

Por la blanda arena
que lame el mar,
su pequeña huella
no vuelve más.
Un sendero solo,
de pena y silencio llegó,
hasta el agua profunda.
Un sendero solo
de penas mudas llegó
hasta la espuma.

Sabe Dios qué angustia
te acompañó;
qué dolores viejos
calló tu voz.
Para recostarte,
arrullada, en el canto
de las caracolas marinas;
La canción que canta
en el fondo oscuro del mar
la caracola.

Te vas, Alfonsina
con tu soledad
¿Qué poemas nuevos
fuiste a buscar?
Una voz antigua
de viento y de sal,
te requiebra el alma...
Y la está llevando,
y te vas hacia allá,
como en sueños,
dormida, Alfonsina,
vestida de mar.

Cinco sirenitas
te llevarán
por caminos de algas
y de coral.
Y fosforescentes
caballos marinos harán
una ronda a tu lado.
Y los habitantes
del agua van a jugar
pronto a tu lado.

Bájame la lámpara
un poco más
déjame que duerma,
nodriza, en paz;
Y si llama él,
no le digas que estoy,
dile que Alfonsina no vuelve;
Y si llama él,
no le digas nunca que estoy,
di que me he ido.

Te vas, Alfonsina
con tu soledad
¿Qué poemas nuevos
fuiste a buscar?
Una voz antigua
de viento y de sal,
te requiebra el alma...
Y la está llevando,
y te vas hacia allá,
como en sueños,
dormida, Alfonsina,
vestida de mar.


(Mercedes Sosa; QEPD.}

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