lunes, mayo 31

Memorias de una Geisha.






A veces, sólo hace falta esperar un poco; Ella esperó por largos años ese momento, al igual que él.
Muchas cosas sucedieron entre aquellos diminutos puntos de belleza, entre aquellos 15 años, en los que tanto él como ella, se amaban a escondidas, sabiendo que lo que ellos podrían tener no era posible.
Las leyes de la sociedad no se lo permitían: Él, un hombre normal; Ella, una Geisha.
¿Qué clase de amor podría haber entre estas dos mágicas personas?
Sólo una clase: El Amor Verdadero.

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