viernes, julio 24

Slumdog Millionaire.

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-Escapa conmigo-Dijo Jamal mientras ella sacaba los aliños e ingredientes del refrigerador.
-¿Escapar? ¿A dónde? ¿A vivir de qué?-Le preguntó ella poniéndole mantequilla de maní al pan de molde.
-De Amor. Escapa conmigo. Ahora.- Jamal la miró detenidamente y le puso una hoja de lechuga y un poco de mantequillan al sandwich que ella preparaba.
-No puedo. Jamal, yo me iré pronto de todos modos. Nos vamos de Mumbay-Dijo terminando de aliñar el sandwich que su conviviente le había ordenado.
-¿A dónde?
-¿Crees que él me lo diría?- Le respondió a Jamal tratando de que sus miradas no se encontraran para evitar los sinceros ojos de él. Le llevó el sandwich a su conviviente, quien permanecía sentado frente al televisor de la sala en un sillón muy floreado. Luego volvió a donde Jamal. Se limitaron a mirarse.
-¡No, no, no!- Se oyó un grito desde la sala de estar en donde el conviviente de Latika veía un juego de cricket. Miró hacia la mesita de centro en donde ella había colocado el sandwich en un platillo. Le dio una mordida, y luego tomó el plato, se puso de pie, y mientras caminaba en dirección hacia Latika y Jamal dejaba caer de su boca el trozo de sandwich semi masticado -¿Qué es esta mierda?- preguntó él a Jamal, quien había llegado hace 3 minutos suplantando al cocinero a aquella lujosa casa- ¡VETE! ¡VETE!- le gritó en la cara al joven de 18 años, y amigo de la infancia de Latika, Jamal. Luego retornó a su asiento en el sillón que estaba frente al televisor.
-Ahora vete, antes de que nos mate a ambos -Le susurró Latika de manera apresurada a Jamal en su oído.
-....- Al ver que él no respondía, Latika tomó el brazo de Jamal y lo llevó a la puerta de salida de su casa.
-¿Quieres hacer algo por mí?- Lo miró directamente a los ojos diciendo aquello; Jamal se limitó a sostenerle la mirada.
-Lo que sea- Le respondió muy seguro Jamal a ella.
-Entonces olvídame- Latika no pudo seguir mirándole; bajó la mirada de forma muy brusca y luego volvió a mirarlo tratando de comprender la respuesta que él le daría.
-¿Qué? ¡NO! Esperaré. En la estación VT, todos los días a las 5 en punto, hasta que vengas- Él no podía dejar de mirarla. Desde pequeño solía soñar con ella y observarla las veces que le fueran posibles.
Ella le respondió con un silencio; y él tratando de hacerle asimilar todo lo que para él ella implicaba le dijo:
-Te amo - Por fin se lo había podido decir, después de estar tantos arduos años buscándola.
-¿Y qué? Es demasiado tarde, Jamal. Ahora vete- lo miró por última vez a los ojos y abrió la puerta de calle. Él salió apenas, y Latika miró a través del decorado vidrio dentro de lo que ella pudo. Caminó hacia el hall de su casa. Sabía que su conviviente sospecharía de él si seguía ahí luego de haberlo echado.
Jamal se fue después de que ella decidiera no seguir mirándole mientras recordaba su hermoso rostro, ya maduro por todos los años que habían pasado desde que la había visto por última vez.

Al día siguiente, Latika fue a la estación esperando a Jamal para escapar con él. Los asesinos de su conviviente la habían seguido hasta allí, bajo órdenes estrictas de traerla de vuelta a casa. Pues el hombre de la mafia no podía dejar que una jovencita de su pertenencia escapara así como así.
Fue ahí cuando Jamal pudo divisar a Latika; y también a los hombres que venían corriendo en su dirección. Le gritó que corriera hasta que los pulmones se le desinflaron. Observó que su hermano era quien tomaba a Latika por la espalda poniéndole una navaja en el cuello cuando la lograron atrapar. Ella no dejaba de gritar '¡Jamal!'.
Él sólo atinó a seguirlos de cerca mientras la 'escoltaban' al auto que los esperaba. Llegó corriendo y se detuvo frente al vidrio lateral de aquel vehículo. Fue entonces cuando él pudo ver a apenas 1 metro, como su hermano, Salim, le partía la mejilla izquierda en dos a Latika por gritar demasiado con una afilada navaja. Incluso aún sabiendo que ella era a quien Jamal había amado por todos esos años.
Corrió todo lo que sus piernas le permitieron, pero el auto parecía inalcanzable.

Días más tarde, Latika pudo volverse a encontrar con Jamal. Salim la había dejado escapar, ganándose la muerte en respuesta a este acto de parte de los asesinos del conviviente de Latika. El hermano de Jamal, antes de morir, le propinó dos mortales disparos al viejo mafioso, quien falleció allí mismo.
A pesar de todos los problemas que ellos pasaron, finalmente, el sueño de niñez de Jamal pudo volverse realidad. Era aquel en el que Latika figuraba como atracción principal.
- Pensé que sólo estaríamos juntos en la muerte- Dijo de repente Latika al minuto en que Jamal se había detenido frente a ella luego de correr en su dirección.
-Es nuestro destino- le aseguró él a ella. Y luego la miró a los ojos como suele hacerlo un niño enamorado.
-Bésame- le pidió Latika a él. Y eso fue lo que hizo.

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