sábado, julio 18

Oasis.

El gélido viento galopa a través del espacio evitando que pueda atravesar este desierto con mayor facilidad y rapidez para llegar finalmente a Ti. La arena forma delicados y confusos torbellinos que según mi desgastada -y poco confiable- vista recrean escenas de nuestras andanzas antes de que toda esta arena hiciese hasta lo imposible por separarnos. Pero la solidez de nuestro lazo se va haciendo mayor, por ello es que nunca más podrán alejarnos ni la arena, ni el viento ni las complejas y densas nubes que solían oscurecer nuestros soleados días. Esos que pasaron felices y llenos de esa armoniosa y floral esencia llamada Amor. El desencanto y el nada agradable humor de los temporales y tornados lo congelan y convierten en un cristal prácticamente indescifrable para los amantes necesitados de aquella mágica y pura sensación de alivio; esa sensación de saber que puedes volar a donde quiera que el Sol te guíe; de saber que si respiras el aire se transforma en las alas que tanto añoraste tener cuando en tu infancia jugabas a ser superhéroe.

Aún no puedo encontrarte, y por fin compartir contigo esta sensación de mariposas, pero tengo la seguridad de que te encontraré donde quiera que te halles. Y finalmente, llegar a mi oasis floral. Aquel con el que siempre soñé encontrarme.

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