sábado, julio 17

Más Que Una Declaración, Es Una Introspección Nocturna.

A veces puede estar todo tan calmo, tan pacífico, que me asusta un poco.
Supongo que el frenesí, la locura cotidiana, los garabatos, los gritos, los saltos, han hecho de mí una persona que urge por quitarse los guantes y librarse de todo aquello que la acongoja y aferra; que urge por cantar, por hacer una maldita catarsis todos los días de la semana y a cada hora; que urge por tomarse un té y respirar aire oxigenado tan sólo por un segundo; que urge por escuchar a Yann Tiersen y ser recorrida por un espectro de escalofríos inquietantemente helados y cálidos al mismo tiempo, que hacen que se electrice y viaje a través del tiempo a momentos previamente nunca recordados, nítidas imágenes guardadas en el inconsciente más recóndito de la mente.

No puedo vivir sin la locura de hoy, pero creo que moriría con la locura del mañana.

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