martes, mayo 31

Los Ojos Se Reventarán En Sus Bocas y Eso Anunciará Un Nuevo Despertar Para Mi Alma.

En el estático inconsciente te hallas; busco entre las hojas caídas y las arrastradas por el viento, y no pareces percibir nada.
¿Será que el brillo del sol ha dejado de penetrar en mis oscuras pupilas? ¿Será que el caminar de esta bestia enjaulada se ha vuelto indómito, tal y como lo fue tiempo atrás? ¿Será que la tregua ha logrado devolver a la bestia en el tiempo y volverla salvaje, profana, marina?
Querida (o quizás ya no tan querida) bestia Trigueña:  no es que los tentáculos de vuestra alma se hayan desvanecido de donde por esta eterna era glacial absorbieron desde esta cobarde el hálito del amor más profundo que alguna vez logró sentir, sino que se han ido retirando uno a uno, devolviendo a esta loca lo inmaterial de lo divino hecho polvo y ceniza, para que sea utilizado en años venideros, cuando las serpientes vengan y devoren sus ojos con el cántico mundano de otras fechas, de otras flores y de otros personajes.

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