Y lo que creí el horror de las bestias, el trágico final que pudiese darle a la historia de amor más bella el mundo se tornó en el horroroso infierno, el mismo en el que estoy inmersa hace 6 días y unas cuantas horas; El mismo que ha hecho que cada segundo que acaece se trasmute en el segundo más mutilante y desgarrador del que alguna vez siquiera logré pensar en vivir.
Qué maldito es el amor.
Y qué hermosas eran las treguas cuando se veían aparecer.
Ésta es una tregua, de la que soy parte con consciencia, pero sin corazón.
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