viernes, mayo 20

Crimen/Post Mórtem.

Desde el suspiro más profundo del cadáver que hallaste alguna vez en aquella esencia de cemento y luces artificiales, sin verdes ni colores, te llamo para que conozcas la razón, el factor, el trasfondo de esta muerte premeditada de carácter anacrónico y sentimental.
 Hace falta el alma que componía la vida de éste, el cuerpo de quien sigue llamando al alma a volver a su interior para poder vivir. Vivir, vivir y renacer. Renacer en carnes, en Acinus y en Islotes. En Bicarbonato de Sodio y en Hormonas. En células y en el tejido necroso de quien no logró sobrevivir a la apuñalada de la indiferencia y al acuerdo mutuo de consciencias. 
Podría escribir tanto..., tanta letra con significado tan real y tan lúgubre que hasta las llamas infernales podría helarse de un sólo soplo de vida muerta, de polvo hecho de la piel que cubriese este cadáver de mís manos, de mi voz, de mi cabello, de mis ojos y de esta boca que tanto sintió y que poco pudo decir ante un inminente retraso en el tren de la búsqueda de los Cuatros y de besos encerrados en botellas de un licor amargo que se enmascara de un principio de melosa sintonía.

La capciosa encrucijada entre el tiempo y la espera, entre la mitad del alma y los textos de tiempo atrás. 
¿Cuánto durará? ¿Será infinita? ¿Será mañana el día en que el switch cambie? ¿Pasado mañana?

Han pasado ya casi 2 semanas y sigue todo inamovible.

Presiento que será así por un tiempo.



O quizás por un tiempo y medio.


(Gracias, Cerati).

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