martes, julio 3
Pólvora en la Piel del Ser Amado y Agua en la Propia.
Retorno a las Letras y parece fluyen cual fuego en pólvora o como agua en pastizal.
Es algo que no puedo evitar: Cambiar de forma cuando el Hombre lo amerita.
No puedo evitar ser quien amas ni menos ser quien te ama.
¿Son la misma persona?-¿Hace cuánto tiempo que pasaron a ser una?
Son aquellas cosas que van y vuelven como el aire o los fluidos corporales:
fluidos corporales como los que viertes en mi vientre -esos que nunca olvidaré por ser míos.
No te vas, nunca te vas.
Nunca abandones el lecho de la lozanía.
Nunca abandonas el lecho de la fe.
Nunca has abandonado el lecho compartido.
Vierte, vierte en mí lo que desees compartir.
Vida tras vida, hombre tras hombre, existencia tras existencia.
¿Es que hay vida? ¿Es que hay Hombres?
No, hay existencias. Vidas sin Dios.
Vidas sin la belleza de lo cotidiano.
Vidas sin la belleza de tu sexo-
No me hagas volar con el retorno del suspiro que vuelca mis órganos.
Vidas sin el amor que profesas.
Vidas sin la mirada palpitante que resuena en el espacio intercorporal después de haber vuelto a la vida en uno.
La fusión.
Cálida tarde de diciembre-
La fusión.
La reconquista de los vientres destartalados de aquellos días, cuando el sol quemaba y nuestras pieles se hacían agua.
Fría tarde de junio-
Calor, vida, muerte; renazco en tu sexo-
en la piel marchita que renueva la mía a su roce.
Hazte.
Hazme.
Hagamos.
Existamos.
Vivamos.
Fluyamos cual fuego en pólvora o cual agua en pastizal.
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