Puedo ver la estructura desmoronándose.
A ti, frente a la ruinas de la maravillosa ciudad hecha a costa de fuerza e incondicional amor.
Parecía que el cielo nunca tuvo fin hasta el fatídico día en que los tiempos dejaron de fluir a través de las caricias.
¿Es que fue el mismo tiempo que nos supo favorecer el que jugó con nosotros y nos hizo desaparecer? ¿Fuimos débiles víctimas de su juego mortal?
Pareciera que fue ayer cuando todo parecía tan insignificante como las gotas de lluvia de un día de invierno de un año cualquier en una galaxia cualquiera.
Fuimos vencidos por tu incapacidad de aceptar la realidad y mi incapacidad de seguir sacando conejos de una chistera: se me acabaron los trucos.
Parecía tan irreal-
Tú y yo separados por el abismo del entendimiento ciego y apático.
¿Será que el Monstruo del Árbol vino a compartir la cena conmigo una vez más?
Parece el Infierno- un Infierno conocido.
Ni siquiera es posible salvarlo. Es imposible que tu aceptes más de lo que tu mente quiere reconocer.
La vida sigue, pero ¿qué tipo de vida me espera?
No quiero que otro crimen me inunde la piel.
No quiero más lágrimas al vacío de la almohada.
No quiero más lágrimas al corazón sordo de las tardes que quedaron detenidas en el tiempo del verano.
Pareciera que los Blue Jeans me hacen flotar en este mar de desechos que siempre estuvo y que no fui capaz de vislumbrar.
Quizás podría decir
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