miércoles, febrero 20

He vuelto con la calma del mar (y la tuya).

He vuelto a las letras sólo para contarles algo.
Para contarles de la vida que llevo hace algunos meses que ha logrado calmar las aguas turbias que se posaban en mi cuerpo cada día, cada noche.

Ahora que he vuelto, he decidido no hablar de mí sino de alguien más.

Alguien a quien veo como una aparición, como algo que nunca habría llamado mi atención si hubiese seguido con la misma mentalidad o percepción y que por azar logré encontrar para mí, que por azar logré vislumbrar y supe apreciar lo que me brindaba.

Encontré algo muy distinto a lo que buscaba. Encontré algo que nunca había visto en mi vida y en el mundo, algo que de haber sido otra ocasión no habría encajado con(migo) mi cuerpo ni mi forma de ser. Encontré alguien que me calma, que logra que todo fluya y siga el curso del universo. Deseché la idea de encontrar a alguien que me potenciara, cada vez estaba peor en alma y mente y necesitaba calma.

Esa calma tú me la brindas, tú me das tranquilidad. Tú me das la seguridad que he necesitado estos meses.

Y estoy muy agradecida por todo esto.


Gracias, bonito mío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario