El ocaso se pierde en el espacio y ante mis ojos. Me hace recordar cuando las brújulas cuando buscaban su norte en otros; en otros entes, creando anfibologías.
Estar solo es difícil.
Debes cambiar tu centro a ti mismo y amar. Amar a quien lo proponga y a quien no. Simplemente amar.
Amèlie es la diosa que nunca pude contemplar: La ídola de tiempos anteriores, en los que tenía certeza de su existencia en mí tanto como en la existencia de Nino en alguien más. Ese alguien a quien le debo los recuerdos que me hacen dudar de mi capacidad de amar.
Qué paradójico, hoy no busco a nadie ni nadie me busca. Y sin embargo, antes, cuando no buscaba, me encontraban.
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