Cariño, la vida nos ha separado... y esto no es nada más que destino, secuencia, aire y lúcuma.
El barco ha tomado otro rumbo, has bajado de él en áquel puerto, y sin embargo las velas han permanecido intactas, eternamente libres, salpicadas de agua de mar sin estragos ni petróleo, aceite de piedra.
Libros, libros.
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