Siento las nervaduras de las hojas antes lisas.
Siento el aire enrarecido, sofocado, azul.
Siento a las momias venir, siento a los cadáveres sobrevivir a la formalina.
Siento el dorso de tu mano cruzando mi espalda, navegando.
Siento, una vez más, que volvemos a empezar, con esa sensación de sombra en la boca.
Me (nos) encanta.
Teniendo una primavera en el cuello y un vitraux en cada ojo, se emprenden los vuelos nocturnos a las ráfagas del otoño que está por arrivar.
Tú et moi.
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