sábado, agosto 28
El Árbol de la Locura Sabe de Mis Inclinaciones.
El Árbol de La Locura ha invertido en mis sonrisas de antaño, en esta cobardía valiente de aquellos años de búsquedas y vientos animadversos a la época de luces oscuras que nadie quiere realmente recordar. Ha invertido en la esperanza de un mañana del que no se vivan más que misteriosas circunstancias de amores locos y proyectos fugaces, de tiempos anacrónicamente perdidos en sus relojes de cristal y bugambilias, y de notas y palabras yuxtapuestas en la memoria de quien no hace más que vivir sin consecuencias ni causas de milagros, de miradas o de pasto húmedo.
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