(...)
No vivo en un Molino ni tengo las cejas de Frida o los bigotes de Dalí, pero creo asemejarme a ellos, ¿en qué sentidos? Ni yo lo sé.
Cuando mi vida se tornó pálida, di un paso al frente y frené toda esa marea minimalista de la cual era parte. Ahora me siento renovada, dando pasos siempre al frente y con un arco y una flecha en la mano, cual dios Rama. Quizás, ahora me siento poderosa. Quizás, ahora soy más feliz, con alhelíes en mi bolsillo.
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