domingo, julio 31
Kala: Eres la Guía Onírica Que Esperaba.
No puedo decir que anduvimos en bicicleta porque ni yo me la creo. Creo que fue algo así como una motocicleta o qué sé yo. Parecíamos indetenibles, libres, como si la vida nos llevara en volantas a través del camino del amor. Sí, existió. Vivimos esa época como dos extraños consumados en la esencia del otro. Pudimos comprendernos y elaborar nuestro propio entendimiento. Dimos vueltas como locos; ni siquiera nos detuvimos en los semáforos, incluso acelerábamos el paso para que no nos viera pasar ni el trueno. Pensamos que nadie nos separaría, que ni el viento ni el sofocante calor del desierto al que avanzábamos desde el hermoso y verde sur podría con nosotros. Pero nos equivocamos, asumimos que éramos indestructibles. Y fuimos todo lo contrario. Nos sobrellevaron las faltas, creímos que el estar juntos lo era todo y... no lo era. El tiempo me ha demostrado que aunque no saqué la espina antes, cuando por definición habría sido más fácil, al menos logré sacar la estaca. Y aprendí a leer las señales del tránsito... además de las de mi racionalidad.
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