Sintiendo el oleaje en mis pies puedo llegar a avistar el barco de madera que se acerca hacia la playa... con la arena entre mis dedos, el viento llevándose mi vestido en su grito efervescente de verano y el sol en mi piel, me desvelo pensando en si la plenitud va en los pasos o en las sonrisas reveladas.
Me quedo con las sonrisas.
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