Quizás tan sólo fue un encuentro casual, una conversación sin un 'hola' presente, miradas furtivas, incesantes, inseguras. El ruido de metro hacía énfasis en nuestra charla acerca de qué tan lleno iba el metro en esa hora pick, no me gustaba ese tema, pero me agradaba cómo tu voz se esparcía a través del vagón como una onda expansiva de nunca acabar, y que resonaba de forma casual y cómoda.
Quizá fue magia, o tan sólo coincidencia que nos hablásemos en un momento tan rebuscado como aquél. Y sin embargo en tus ojos cafés encontré un brillo distinto, un brillo marino, ese de San Antonio, a donde te dirigías. Quizás no nos volvamos a ver, pero si se da la chance de volverte a mirar, recuérdame preguntar tu nombre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario