Tu perfume de miel,
una taza de café,
y una frágil mirada.
Las flores en agua,
indican que estuviste aquí
qué más fácil que distinguir
tu esencia revoloteando alrededor de mí.
Giro, puedo ver tu piel de marfil
en la fotografía que ayer,
una tarde invernal,
sin mucho querer,
me accedí a tomar.
La ventana empañada está,
de tanto pegar mi rostro
intentando adivinar,
si hoy vendrás.
Espero que sí,
que mejor que compartir
un par de palabras,
un trío de miradas,
y una que otra dulce despedida.
(Único texto en prosa de este blog; actualmente)
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