Quizás fue sorpresivo. Quizás un tanto apresurado. E incluso más instántaneo que un parpadeo. ¿Y qué importaba?
Con todas sus letras, con todo su significado, con todo aquello que implica, fue hermoso. Merece más que un aplauso y mucho más que una sonrisa al recordarlo.
Y es que hay cosas que son inexplicables e invaluables. Y ésta, por supuesto, es una de ellas.
Y no sólo eso, comprende una de las cosas más reales, con sentido y poco analíticas que he vivido en toda mi vida. Gracias por el regalo de hoy, por lejos, fue el mejor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario