lunes, abril 6
Despertar.
La luz entró por mi ventana y por más que quisiera evadirla, me hizo despertar con un haz de luz entrando por mis ojos soñolientos. Las manos me temblaban y tan sólo atinaba a mirar a través del espacio buscando un poco de oscuridad. No quería despertarme... y sin ti. Quería seguir soñando que te tengo y que todo está bien. Pero no estás. No eres parte de mi vida, ya no más. No me arrepiento, pero es inevitable tener recuerdos. Esos juegos en el pasto, las promesas, los momentos felices y los de angustia, las sonrisas y llantos, todo se fue con el viento otoñal de hoy, y con el de ayer. Ya no hay más eclipse... y digo ya no más porque lo hubo, y nunca fui tan feliz como cuando lo vivíamos. Sin embargo, las circunstancias cambian y uno deja de sentir las cosas como las solía percibir. No hay más que decir. Porque en estos momentos, una paz me llena y me deja en claro, que si no hubiera sucedido, estaríamos, quién sabe, quizás hasta extrañando viejos tiempos: Tiempos que sé nunca volverán, aunque hayan mil y un ilusiones que cumplir, aún sin importar cuánto demoremos, algún día hablaremos de quizás las tonterías que pensábamos, o quizás también, de cuanto influimos en nuestras vidas. No hay mejor recuerdo que el que se guarda con amor, y claramente yo lo tengo así, en algún recóndito lugar de mi corazón.
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