jueves, enero 22

Búsqueda.

El mismo sueño se repite una y otra vez. La luz siempre es igual, misma intensidad, mismo color... misma dirección. La arboleda, idéntica: sin diferencias, sin particularidades; el tono verde comienza a marearme a medida que avanzo por el sendero que me conduce a un lugar completamente desconocido. El peso del aire, el escaso oxígeno, mi lento andar, mis manos envejecidas; Todo es parte de esta pesadilla que me lleva por un espiral de confusión y angustia.
El latir de mi corazón acelera. Miro a mi alrededor, y tan sólo noto vueltas, vueltas, vueltas.. y más vueltas: El bosque, el sendero, el campo de flores... el bosque, el sendero, el campo de flores...Y así, una y otra vez. Sin cambio alguno.
Presiento que se aproxima algo. Los párpados comienzan a pesarme y el tiempo me sigue jugando malas pasadas. Mis pies adormecidos provocan que llegue al suelo antes de lo previsto. Sin aliento y sin esperanza, comienzo a preguntarme qué hago ahí. Parece una estupidez sabiendo que es tan sólo un sueño más. ¿Pero qué tal si mi subconsciente me ha enviado a ese lugar por alguna extraña razón?; Es entonces cuando me pongo de pie, e intento fijar la vista en algún lugar. Y, casualmente, me detengo a mirar aquel sendero por el que iba en un comienzo, al tiempo que aquella luz me guía por él. Un impulso de adrenalina me invita a correr a por aquello que desconozco, y que curiosamente, anhelo. Mientras mis piernas hacen que mi punto de partida vaya quedando cada vez más lejos, me voy dando cuenta que el camino se va creando a medida que doy cada paso. Me detengo, deseosa de que el sendero se vaya formando solo, pero luego de esperar, termino por desilusionarme, ya que la senda sigue ahí mismo, sin avanzar un centímetro.
En realidad, y pensándolo bien, no me decepciono por eso, sino porque nunca sabré lo que estoy buscando... Nunca sabé qué quiero realmente hasta que llegue el momento en que, mientras camino, aparezca de improviso algo que llame mi atención, algo que ponga en alerta todos mis sentidos, y que entonces, yo no halle razón para seguir avanzando.
Cuando encuentras algo que vale la pena, algo por lo que luchaste, algo por lo que has vivido, comienzas a darte cuenta que no tiene sentido andar más, porque sabes que aunque encuentres algo mejor que aquello, éso será lo que finalmente esté contigo hasta que tu senda acabe.
Es común no saber lo que estás persiguiendo, pero cuando lo hallas, comprendes por todo lo que has tenido que pasar.
La vida puede dar muchas vueltas, pero finales, sólo puede dar uno...

No hay comentarios:

Publicar un comentario