Todo parece sencillo y vívido contigo.
Has acendrado mi alma y cuerpo, con un bálsamo de palabras y actos que van más allá de lo corpóreo. Eres etéreo en lo profundo y un hombre de carne y hueso en la superficie.
El hombre de carne y hueso que me ha dado el entendimiento y la luz.
Eres la luz. La luz de mis ojos.
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